Hay que volver otra vez a la poesía. Hay que refugiarse, aunque sea por un ratito, al cobijo de un buen poema. Porque hace frío ahí afuera. Las calles están resbaladizas debido a la escarcha que han dejado las últimas heladas. La gente tirita y no abriga esperanzas de que el tiempo mejore. Aquí, al fin y al cabo, protegido de la intemperie, las palabras crepitan como rescoldos y mantienen viva la llama que yo atizo, paciente, en mi hoguera.
2 comentarios:
Joder, muy bueno, una imagen agradable.
Como contraste al otro poema desasosegante, en este se respira un poco de luz.
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